Menorca, declarada en 1993 Reserva de la
Biosfera es la más conservada de las islas Baleares. Su
territorio ha sido poblado desde la edad del bronce y a través
de la historia fue ocupado por Fenicios, Griegos, Cartaginenses,
Romanos, Bizantinos, Árabes, Turcos, Ingleses y Franceses hasta
1802 cuando pasó a ser definitivamente española.
El paisaje está formado al Norte por pequeñas
colinas separadas por amplios valles y desemboca en multitud de
calas y playas entre las que destacan Sa Vall, Cala Pregonda y
Caballería. En cambio el sur de la isla es una plataforma
calcárea atravesada por estrechos barrancos que conducen a
estrechas y protegidas calas como Turqueta, Macarella, Es
Tailier, y otras que son excelentes para pasar la noche
fondeados a bordo de una velero.
Menorca, cuenta también con
dos importantes fiordos, Fornells y Mahón que ofrecen grandes
extensiones de agua protegidas de los vientos. Además, otros
puertos de abrigo son el histórico de Ciudadela en la costa
occidental y el de Addaia al Este de la isla.
Al contrario que Mallorca,
Menorca ha sabido quedar en grande parte al margen de la
invasión de turistas de forma que tanto las ciudades como
pequeñas poblaciones han conversado un carácter mucho más
auténtico.
El contorno de la isla
representa unas 80 millas de navegación que pueden realizarse en
cómodas escalas en las maravillosas calas y puertos naturales
que la rodean.